Un poco de su historia...

Descripción de la publicación.

1/8/20267 min read

Héctor Pedro Recalde, llegó a este mundo un 29 de mayo del año 1938, su madre Sarah y su padre Alfredo María,quién ejerciera el oficio de colectivero, vivían en el barrio de Colegiales, en el que Hector creció.

Empezó a militar cumplidos sus 14 años en el partido socialista, hasta que comenzó a militar en el peronismo llegando a convertirse en un “peronista emocional”. El inicio de su militancia en el peronismo estuvo determinada por su comprensión de que era el partido que mejor respondía a los intereses de los trabajadores. Desde tiempos tempranos entendió la importancia de la irrupción de los sindicatos como actor en la política para corregir la desigualdad inherente a las relaciones de trabajo, idea que marcó su vida desde allí y en adelante.

Fué presidente del centro de estudiantes durante sus estudios secundarios, y condujo un programa de radio conjuntamente con Carbonero en el que abordaban temáticas sindicales, convencido de la necesidad de que los sindicatos tuvieran acceso a los medios de comunicación.

Estudió en la Universidad de Buenos Aires, en la que se graduó como abogado el 7 de octubre del año 1961. A partir de allí, comenzaría a forjarse de forma definitiva la que sería su labor por el resto de su vida: “abogado laboralista”, una labor que reescribió el ADN de Hector, llegando a ser su más perfecta descripción.

En el año 1964, comenzaron sus tareas de asesoramiento en la Confederación General del Trabajo, en la que asesoraba al dirigente textil Andrés Framini, dirigente de la Asociación Obrera Textil. Cerca de Framini, participó activamente en el fallido operativo Retorno de 1964, en que el avión de Perón no pudo llegar a la Argentina. En el año 1965 conoció personalmente al General Perón, habiendo viajado a Madrid, a una reunión organizada por la Organización Internacional del Trabajo, este encuentro se produjo en las oficinas de Jorge Antonio, momento en el cual se convirtió en un “peronista emocional”.

Fue asesor letrado del sindicato de los trabajadores mecánicos y del transporte automotor -SMATA-, del Sindicato Argentino de Músicos, de la Federación Obrera del Caucho y Afines (FOCAYA), de la Unión Obreros y Empleados Municipales, y en 1964 se transformaría en uno de los abogados de la Confederación General del Trabajo, vínculo que lo uniría con la central obrera por casi medio siglo entre gobiernos democráticos, dictaduras y dictablandas.

La primavera democrática de 1973, lo encontró, primero como profesor adjunto y luego como titular por concurso de la cátedra de Derecho del Trabajo en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional y Popular de Buenos Aires, al tiempo que se desempeñaba como adjunto interino de la cátedra de Práctica Social del Abogado. Aquella facultad de Derecho abrió la puerta a docentes como Rodolfo Ortega Peña, David Baigun, Enrique Bacigalupo, Quiroga Santa Cruz y Kaplan, entre tantos otros, y era conducida por el joven Mario Kestelboim, compañero de militancia de Recalde tanto en la Gremial de Abogados como en la Agrupación de Abogados Peronistas.

Trabajó activamente con Norberto Centeno en la redacción de la Ley de Contrato de Trabajo, sancionada en septiembre de 1974.

Al producirse el golpe de Estado de 1976, Recalde se vio obligado a alejarse, viajó primero a Villa Gesell, cuando su hija Mora tenía apenas dos meses de vida, y luego en el año 1977, se exilió en Uruguay.

Hector siempre reivindicó, en múltiples entrevistas, la labor del movimiento obrero durante la dictadura cívico - militar, quién no solo fue impulsor del primer paro general en este período, sino que ha dado una profunda y valiente batalla frente al dictado del Decreto 385 del año 1977, el que siempre denominó “decreto plebiscitario”, a través del cual se dispuso la desafiliación automáticas de todas/os los trabajadores/as de sus sindicatos, destacando que los padrones posteriores a la referida norma demostraron un aumento significativo.

Su incansable labor como asesor de la Confederación General del Trabajo, lo acercó a Saul Ubaldini, histórico líder del movimiento obrero organizado, a quién definió como “su hermano”, destacando su rol decisivo en el primer paro general contra la dictadura cívico-militar. Participó activamente en el documento titulado “los 26 puntos de Ubaldini”, los que representaron un símbolo de resistencia y lucha contra la dictadura, buscando defender los derechos de los trabajadores y promover la recuperación de la democracia en Argentina.

Con Ubaldini no solo lo uniría su labor incansable por los derechos de los trabajadores y la democracia, sino su profunda pasión por el tango.

Con la apertura democrática, fue el encargado de redactar la parte laboral del programa electoral presentado por el Partido Justicialista de cara a las elecciones de 1983, retomó sus actividades docentes en la UBA, y participó activamente en la CGT Brasil (liderada por Saúl Ubaldini), oponiéndose a las políticas neoliberales y a la flexibilización laboral, a quién acompañó en su candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires, encabezando la lista de candidatos a diputados. Su cercanía con el círculo de Alfonsín lo convirtió en una especie de intermediario, tarea que reconoce, realizó “sin éxito alguno”.

Durante el gobierno menemista ha sido acérrimo opositor, cuestionando la apertura de la economía, la desindustrialización, y la flexibilización laboral. Siempre nos explicó que hay dos tipos de dirigentes sindicales; los combativos y los dialoguistas, siempre estuvo del lado de los primeros, remarcando que algunos son excesivamente dialoguistas.

Desde su carrera profesional como abogado, se ha dedicado all derecho colectivo y al derecho individual del trabajo; mencionaba la importancia de comprender el conflicto en el diálogo con los trabajadores/as, participando en las asambleas de las/os trabajadores. La rigurosidad de sus conocimientos eran acompañados por un particular ingenio que permitió por ejemplo que se abonen las indemnizaciones a las/os trabajadores de la confitería “El Molino” (cerrada en el año 1997), cuya administración previa al cierre era ejercida por una locataria, desarrollando Hector la “teoría de la responsabilidad del patrimonio”. Acompañó también la toma del hotel “Alvear” conjuntamente con sus trabajadores evitando el desguace de las instalaciones, a los trabajadores de “Peugeot”, de las “Textiles de Quilmes”, entre muchos otros conflictos en los que ha intervenido.

Fué abogado en las causas; “Alegre c/ Manufactura Algodonera Argentina S.A.” sobre la responsabilidad civil por accidentes de trabajo; en el caso “Peralta, c/ King S.A.” sobre la estabilidad del subdelegado, o en el precedente “Romero c/ Swinssair S.A.” donde planteó la inconstitucionalidad de la ley 21.400 por la cual la dictadura pretendía prohibir el derecho de huelga. Fue de los abogados que planteó la inconstitucionalidad del artículo 276 de la Ley de Contrato de Trabajo, a efectos de proteger los créditos laborales, y que tuviera eco en el fallo “Valdez c/ Cintioni” de la Corte Suprema de Justicia.

Su frondosa trayectoria, lo llevó a ser diputado nacional por la provincia de Buenos Aires desde el año 2005 hasta el año 2017 representando al Frente para la Victoria. Durante su mandato, presidió la Comisión de Legislación del Trabajo y su plan de acción estuvo determinado por la recuperación de los derechos laborales mutilados por la dictadura. También ejerció la jefatura del bloque en el periodo 2015-2017.

Fue autor de la Ley 26.176 de impuesto a las ganancias de los trabajadores del petróleo. Impulsó, aún cuando lo quisieron coimear con 20 millones de dólares, la Ley 26.341 de eliminación de los tickets canasta. Promovió la sanción de la Ley 26.427 de Pasantías educativas para evitar el fraude laboral. Mediante la Ley 26.428 restableció el texto original del principio in dubio pro operario de la LCT original. Combatió el fraude laboral con la sanción de la Ley 26.474 que modificó el contrato de trabajo a tiempo parcial. Auspició la Ley 26.540 que reconoce el Día del Canillita al 7 de noviembre de cada año. Fue el creador de la Ley 26.574 que extendió la irrenunciabilidad de los derechos laborales. Fue autor de la Ley 26.590 sobre la gratuidad de las cuentas sueldo en los bancos, y de la Ley 26.597 que modifica la Ley 11.544 de Jornada de Trabajo. Fue suya la iniciativa que dio lugar a la Ley 26.598 que derogó el artículo 141 de la Ley Nacional de Empleo, y que prohibía la utilización del salario mínimo vital y móvil como base de cálculo de cualquier otro rubro. Fue autor de la Ley 26.847 que incorpora como delito del derecho penal al aprovechamiento económico del trabajo infantil. También le pertenece el texto de la Ley 26.911 sobre la libertad de expresión de los trabajadores y que reforma el artículo 73 LCT.

En mayo de 2010, en vísperas del bicentenario de la Patria, por Ley 26.592, logró el restablecimiento del artículo 9 de la LCT original: el ADN del derecho laboral, aquel que indica que las desigualdades de la ley en favor de los trabajadores, sólo debe entenderse como una forma de equiparar las desigualdades con el patrón.

La Ley 27.115 le pertenece, reconociéndonos a los abogados de trabajadores una fecha que es símbolo y forma parte de nuestra identidad: el 7 de julio de cada año, como el día del abogado laboralista en homenaje a los mártires de la Noche de las Corbatas. Para él, un abogado laboralista es quien defiende a los trabajadores.

Dicha ley es inescindible, de la Ley 27.217 en la que promovió la creación de una Comisión Bicameral de la Verdad, la Memoria, la Justicia la Reparación y el Fortalecimiento de las Instituciones de la Democracia, para investigar sobre las complicidades civiles financieras y económicas con la última dictadura cívico-militar.

En el año 2022 recibió la mención de honor “Diputado Juan Bautista Alberdi", este premio constituye el máximo galardón que otorga la H. Cámara de Diputados de la Nación a aquellas personas que se destaquen por sus acciones culturales, científicas, políticas, humanísticas, o por aportes que, en general, realcen los valores democráticos y republicanos.

También se ha destacado como autor de libros y columnista en distintos diarios y portales, que fueron insumo para la formación de los lectores interesados con los derechos sociales y la justicia social.

En el año 2022, fue electo Consejero de la Magistratura de la Nación por el estamento de la abogacía; cargo que desempeñó con dedicación y buscando el consenso, hasta sus últimos días.

El legado que nos ha dejado Hector Pedro Recalde es inmenso. Su doctrina perdurará en los abogados y abogadas que lo consideramos un faro en la materia. Esta edición de la Revista Argentina de Derecho Social busca honrar su memoria y mantener su pensamiento más vigente que nunca.